Intrahistoria de la acuicultura. Introducción

2. Introducción

Alimentación, cultura y gastronomía son parte fundamental de la humanidad. Nuestra alimentación está supeditada a múltiples aspectos, siendo la disponibilidad uno de los más importantes, aunque evidentemente no el único. Determina un signo identitario y está fuertemente ligada a los condicionantes geográficos, climáticos, sociales y religiosos. La cultura viene definida por la relación que ha tenido la humanidad con la alimentación, estando muy determinada por la estructura natural que la rodea y que hace que su relación con el entorno sea algo más que un lugar geográfico, llegando a definir la propia ecología, alterando y cambiando al ecosistema.

Presentación
Imagen generada con Microsoft Bing

Esta relación entre la humanidad y el entorno proveedor de alimento se ha visto favorecida en las comunidades que disponían del recurso de la pesca como sucedía en las costas marinas, los ríos o los lagos. Aunque el entorno acuático es esencial para la vida, a la humanidad le costó un esfuerzo considerable superar la etapa exclusivamente recolectora. Desde siempre ha existido respeto por un medio que no nos es propio y que ha sido visto con respeto y cierto temor que perdura incluso en la actualidad. Sin embargo, lo cierto es que cerca de la costa o en los ríos era posible encontrar alimento por lo que no es no es fortuito que las civilizaciones nacieran cerca de estos lugares, y que fueran conformando las señas identitarias propias de cada pueblo asociadas a la alimentación como base fundamental de su cultura, y de ahí a la gastronomía, un paso. 

Los avances tecnológicos asociados a la agricultura y la ganadería favorecieron el crecimiento de las diversas civilizaciones y este hecho, aunque con alguna temporalidad diversa, afectó a todas las zonas del planeta en las que había asentamientos. Trajo consigo una modificación esencial, casi espiritual, de las relaciones con la naturaleza y fue el inicio de la situación en la que actualmente nos encontramos; consecuencia de un cambio muy importante, irreversible, que se dio al pasar de un modelo de obtención de alimentos basado en la estacionalidad a producirlos y controlar sus ciclos naturales.

La alimentación juega un papel fundamental en la vida de las personas, pero también en la sociedad, en la cultura asociada y por supuesto, en la salud planetaria. En general, hoy en día, pocas personas son verdaderamente conscientes de cómo los alimentos llegan a nuestra mesa. Este desconocimiento genera desapego e implica cambios sociales y de usos, que en muchos casos son más consecuencia de una moda que del uso de la razón basada en la sabiduría que nos ha legado la historia.

Para bien o para mal en unos pocos años los humanos rozaremos los 9.000 millones de habitantes en este planeta. Su finitud nos obliga a replantearnos la forma en la que lo usamos, y lo que es más importante cómo gestionamos los recursos alimentarios. Para evitar seguir agrandando la brecha entre lo que pedimos al planeta y lo que es capaz de darnos, antes de llegar al punto de no retorno que ya se empieza a entrever, hay que tomar decisiones. Algunas serán de aprobación mayoritaria, otras no tanto. Lo que es importante es evitar equivocarnos en las decisiones que tomamos como colectivo, porque el precio será desmesurado.

Conocer la intrahistoria de la acuicultura que hace referencia a la vida tradicional, a todo aquello que ha ocurrido, pero que no llega a nuestro conocimiento, todo lo que ha quedado en la sombra, es esencial para entender el papel actual de la acuicultura en nuestra sociedad, su importancia y cómo contribuye actualmente a la seguridad y soberanía alimentaria. No estamos haciendo nada nuevo, es algo que, como dijo en 1849 el científico francés Jean Louis Armand de Quatrefages de Bréau, “nosotros hemos dicho en otra parte que se podrán sembrar peces como se siembran las semillas vegetales; ahora no tememos repetir aquí esas palabras y añadimos que es necesario sembrar el mar. Que nadie se asombre de lo que esta idea pueda tener de gigantesca al primer golpe de vista, se trata simplemente de aplicar a mayor escala un procedimiento que ya ha tenido éxito y que sin duda lo volverá a tener”.

La mayoría de las referencias que he encontrado son consecuencia de las serendipias de búsquedas realizadas para preparar documentos o charlas divulgativas y así como, en un principio, tomé como base la referencia de C.E. Nash: “The history of aquaculture” (2011), me di cuenta que la forma en la que se cuenta la historia, basada en hechos desde una aproximación muy ortodoxa y academicista, dejaba de lado el concepto de intrahistoria. Contextualizar ayuda a entender y generalmente nos permite acercarnos de una forma diferente a los hechos, de tal modo que ayuda a realizar diversas interpretaciones, o al menos a incrementar la capacidad crítica, lo que nos ayudará en la toma de decisiones o en el posicionamiento frente a determinadas posturas dogmáticas.

No pretendo ser exhaustivo, el valor académico será el que cada cual quiera darle, pero anhelo que este documento se vaya enriqueciendo con aportaciones de quienes tengan algo que decir, de quien disponga de algún documento curioso, interesante e ilustrador. Tal vez una imagen o foto singular, consecuencia de un viaje, de una reunión, de una asistencia a un congreso de esos que hacemos alrededor del mundo, o de un encuentro fortuito visitando un museo o unas ruinas, quién sabe. No descarto la aportación en formato de transmisión oral, aunque deberá validarse la fuente, tanto en cuanto a la procedencia como al emisor.

Me comprometo a ir revisando las aportaciones y una vez validadas pasarán a formar parte de los capítulos que irán apareciendo, por supuesto que las referencias a quienes participen quedarán reflejadas y harán mención a su persona. El documento estará vivo, irá alimentándose para generar cultura de la acuicultura y esperemos que al final nos quede un apetitoso plato con valor gastronómico.

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