Intrahistoria de la Acuicultura. Tiempos modernos

8. Tiempos modernos

A finales del siglo XVIII en México José Antonio Alzate, inspirándose en las prácticas acuícolas del período prehispánico ideó la manera de obtener rendimiento a los lagos que se habían construido con fines principalmente ornamentales y religiosos, pero que poco a poco pasaron a ser fundamentales para alimentar a la gente y constituir parte de la dieta del pueblo mexicano. Marcela Fragoso y Ana Auró en su estudio sobre los antecedentes de la acuicultura en México hacen referencia a que no es hasta el final de la guerra de la Independencia cuando se reglamenta  la pesca y el uso de las aguas pero no se hace mención alguna a la acuicultura.

En la formulación del proyecto del código civil para las leyes de Reforma, al clasificar los bienes inmuebles, se incluyen los viveros de animales como estanques de peces, acto con el que nace la acuicultura en el campo del Derecho en 1858. En 1883, Don Esteban Chásari, a quien se consideró “El padre de la acuicultura mexicana”, publica su obra “Ideas sobre la importancia de impulsar vigorosamente la piscicultura y la acuicultura en el país”, donde pone de manifiesto la trascendencia que estas actividades podrían tener en el desarrollo económico del país, y propone al gobierno medidas legales y prácticas. Fue a quien se debe la célebre frase: “Donde hay agua debe de haber peces”.

En España, Mariano de la Paz Graells y de la Agüera (1809-1898) realizó una considerable aportación al conocimiento acuícola con su “Manual práctico de piscicultura. O, prontuario para servir de guía al piscicultor en España, y a los empleados de la administración pública en nuestras aguas dulces y saladas, 1864”. Bajo este título complejo se esconde el que podría considerarse como el primer manual práctico del que se nutrirán posteriormente un gran número de científicos y productores, haciendo de él su libro de cabecera. Su prontuario fue creciendo y adaptándose, a modo individual, en casi todas las iniciativas que en este ámbito se fueron desarrollando.

Graells fue un divulgador de la piscicultura en España, propuso al gobierno proyectos de leyes generales como el de Pesca Fluvial (1879/1890) y Marítima (1889/1898), con informes para la Reglamentación Internacional de las Pesqueras en caladeros compartidos en las aguas extraterritoriales, siempre con un nivel de detalle y documentación excelsa. Realizó la ordenación global de todo el sector de la pesca, marisqueo y acuicultura, fundó la primera piscifactoría de España en La Granja (Segovia, 1867) y diez años después un parque modelo de ostricultura en Galicia (Ortigueira, 1876).

David Corazzi creó la “Biblioteca del Pueblo” en Lisboa, y dio sentido a una editorial que, más adelante, creó una colección destinada a instruir y formar, y que perseguía ser, “capaz de alterar el universo de las lecturas populares”. Esta colección presenta como novedad científica y conceptual un estudio muy significativo titulado “Piscicultura, 1884”, que viene acompañado de una pequeña memoria “Noções históricas sobre a Piscicultura” con la que se pretendía introducir al lector en los avances que se estaban produciendo en esta área de conocimiento, pero en la que su autor, Augusto Nobre, hace referencia tanto a términos científicos como económicos, y esto resulta particularmente novedoso. Resulta cuanto menos curioso el hecho que, en 1884, ya se alertaba sobre la disminución de los peces en los mares, achacando este hecho a la acción maléfica del hombre consecuencia de la civilización industrial. Y lo que es todavía más significativo, la importancia de concienciar a la población de que practicar y diversificar la piscicultura como “modo de poder alimentar a la humanidad”.

Los orígenes de la acuicultura en Chile no empezaron precisamente con el cultivo de salmónidos, sino que se remontan a comienzo de la década de 1870 con el primer intento de cultivo de la carpa común en estanque en la ribera de isla Guacamayo, en las cercanías de Valdivia, con ejemplares importados desde Alemania, aunque al parecer la crecida de un río próximo hizo que todos los ejemplares acabaran escapando y dando lugar a un proceso de colonización imparable.

Los inicios de la salmonicultura se sitúan a principios del siglo XX con la importación de ovas de trucha común desde Escocia y también ovas de salmón chinook desde Francia. Parece que ambas experiencias fracasaron, pero estas iniciativas ya constituyeron el germen definitivo para su introducción y en 1903 se inició la construcción de una piscifactoría en el Río Blanco, en el valle de Aconcagua.

En Cataluña destaca la figura de Francesc Darder i Llimona (1851-1918) que fue un apasionado por la historia natural con alma renacentista. Tiene una curiosa relación con el lago de Banyoles, que parece ser que le cautivó, tanto que llegó a promover actuaciones tan significativas como la “Festa del Peix” en la que realizó un importante ejercicio de repoblación y culturización. Hizo coincidir la suelta de miles de peces al estanque, presumiblemente truchas, con la celebración de un evento a modo de exposición de piscicultura. Su pasión por estas actividades quedó plasmada en forma de obra magna (Piscicultura, 1913). Son particularmente destacables sus “Consejos para piscicultores debutantes”  en los que se especifica con detalle cómo se debe proceder para asegurar la reproducción de la trucha.

Durante la Segunda República (1931-1936), y mientras se discute sobre el proyecto de la reforma agraria, se llega a la conclusión que lo mejor es agrupar todos los servicios dispersos bajo el paraguas del Instituto Forestal de Investigaciones, aunque apenas duró un año. Los servicios que se agruparon fueron el “Laboratorio de la Fauna forestal española, Piscicultura y Ornitología” junto con el Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias (IFIE), una forma heredada de la dictadura anterior y que tenía un valor cuestionable . Tal vez lo más destacable de este periodo, un tanto improductivo desde un punto de vista científico, son los estudios de las principales masas de aguas continentales de la península, que ayudará posteriormente al establecimiento de las diversas actividades acuícolas.

2 comentarios en “Intrahistoria de la Acuicultura. Tiempos modernos

    1. ¡Qué alegría, Fernando! Ahora que andas «ocioso» llámame un día y preparamos algo juntos. Como ves es la octava entrega, poco a poco iré avanzando. Cualquier aporte que tengas será muy bien recibido. Un abrazo

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