Algo más que un kilo de bacterias

Mark Lyte es un veterinario experto en microbiología y endocrinología que nos ha deleitado, en la reciente Conferencia de producción Animal “Co-creating the future of animal production”, organizada por el IRTA, con una presentación basada en cómo el campo de la endocrinología bacteriana se esfuerza en entender y explicar los mecanismos por los cuales nuestra microbiota es mucho más que un kilo de bacterias que conforman nuestro microbioma.

Yo no era consciente de un hecho, que aunque parezca evidente, no deja de ser extraordinario y es que nuestro intestino es la mayor superficie de intercambio entre el exterior (ambiente) y nuestro medio interno, y que es el lugar donde se da la mayor interacción.

Hay algo que resulta extraordinario en esta superficie tan extensa, la presencia de lo que conocemos como microbiota. Lyte la define como un “organismo vivo” y vibrante que conforma una comunidad rica y compleja de microorganismos, que determina, en gran medida, lo que somos en cuanto a salud y bienestar general.

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Microbial Endocrinology and the Microbiota-Gut-Brain Axis. Mark Lyte

Nos dice que existe un dogma muy establecido, y es que la microbiota sólo se encuentra en el intestino, pero parece ser que esto no es del todo correcto. Que hay más y que conocer exactamente dónde está es crucial para muchos, por no decir casi todos, de los procesos esenciales.

Y otra obviedad, lo que hace que la microbiota sea lo que es, es justo su interacción con el alimento. Esta interacción es la primera línea funcional y, parece ser, está condicionada de una forma muy intensa por el estrés, ya que es uno de los principales inductores del cambio de composición bacteriana, y por lo tanto el principal gestor de cómo se ajustan los procesos asociados a la inmunidad, nuestra primera barrera frente a la enfermedad.

Ante este panorama, Lyte nos dice que lo mejor es que el “organismo vivo” debe estar tranquilo y feliz para que su salud sea perfecta. Parece evidente. Sin embargo esta salud es consecuencia de lo bien alineado que está el eje que se conforma con la microbiota-intestino-cerebro.

Como la nutrición determina el medio ambiente del intestino, la microbiota, que ya hemos dicho que es más una comunidad que un conjunto de células individuales, responde a los efectos de una adecuada nutrición con evidencias neuroquímicas. Pero, como desconocemos qué es lo que es normal en el organismo, estas evidencias no son lo suficientemente claras para estar seguros de que se están haciendo las cosas bien. Luego, otra obviedad, mejor que el organismo esté contento y feliz. Esta es la ley fundamental del bienestar animal y podemos aplicarla a cualquier organismo.

¡Quién nos iba a decir que lo que parecía tan evidente, es en realidad así!

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