Entender la acuicultura

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Llegó el día en el que la acuicultura se hizo un hueco en
la cuarta edición del ciclo de conferencias «Històries de la Mar de
l’Ebre
«.

No podía ser de otra forma, la acuicultura es historia viva de la Mar de
l’Ebre. Está aquí desde la época de los años treinta del siglo pasado cuando
algunos mariscadores, recién regresados de un viaje por la costa atlántica
francesa, decidieron clavar unos palos en las poco profundas aguas de la bahía.
Al poco vieron colonizarse esas estacas con semilla de mejillón, que creció
dando lugar a un producto sabroso y refinado, de gusto y paladar único. 

Poco a poco se transformaron las estacas aisladas en estructuras sólidas y
entrelazadas, las bateas. Poco a poco, a la primera siguió la siguiente, y la
siguiente, y las siguientes,  y así hasta que contribuyeron a forma
parte de su paisaje. Lo que se empezó a criar en esas
estructuras, sobre todo mejillón pero también algunas ostras, acabó
siendo uno de los productos estrella del territorio y, de esta forma, han
contribuido a generar una economía territorial importante y próspera, que
transciende más allá de la propia producción. Es una seña de identidad.

El Heraldo de Tortosa, 29 de Octubre de 1935

Sin embargo, pocas personas conocen la importancia de esta actividad. Tal
vez vean cada día, al asomarse al balcón que es la Badía dels Alfacs, esas
estructuras de madera de las que cuelgan mejillones y ostras, tal vez vean
acercarse a los turistas a las bateas, tal vez sepan que cerca de cien
concesiones conforman esta actividad. Sí, tal vez conozcan todo esto, pero
desconocen lo que es la acuicultura.

Dice Lluís Montoliu, reputado Investigador del CSIC con una amplísima y
prestigiosa carrera científica, que la divulgación debería estar entre
nuestras obligaciones para con la sociedad
.

Así es como lo entiendo y he procurado que esta charla-coloquio,
eminentemente divulgativa, de proximidad, haya contribuido a acercar esta
actividad a todos los públicos. 

Y qué mejor que coincida con el programa de divulgación del Día de la
Acuicultura, que desde hace unos años venimos impulsando para que el 30 de
noviembre sea un ejemplo. 

Y de nuevo hago mías unas palabras de Lluís Montoliu que comparte con todos nosotros
en su artículo «La necesidad de divulgar«. Dice Lluís, que «no
hay nada más emocionante y gratificante en nuestra profesión que compartir el
conocimiento y percibir como otras personas entienden mejor el mundo que les
rodea gracias a nuestras explicaciones
«

El pasado viernes por la tarde, fue un día emocionante y gratificante.
Disfruté como pocos compartiendo lo que sé y contribuyendo, en la medida de lo
posible, a hacer más cercana esta actividad. Posiblemente unas cuantas personas
de La Ràpita, y de fuera también, que vinieron a decírmelo, se sintieron satisfechas al
comprobar cómo una parte de lo que se invierte en ciencia y en investigación
tiene un retorno positivo para la sociedad. 


Creo, porque me lo dijeron, que se quedaron con ganas de saber más, ¿tal
vez tuviera que ver el hecho que explicamos con escamas y señales la azarosa
vida sexual de alguna de las especies cultivadas?

Tal vez. 

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