Y se me apareció la Virgen

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Estaba yo
tranquilo, escribiendo artículos y algún que otro post, para acercar el
mundo de la innovación a una disciplina con poca tirada como es la acuicultura
,
quien no sepa lo que es que eche un ojo a mi blog, ya que estamos
y ya que esto va de eso, de divulgar ciencia y conocimiento, ¿no?

Como digo estaba yo tranquilo cuando, a mitad del 2013, se me
apareció la Virgen transmutada en el cuerpo, supongo que también en el alma,
del entonces desconocido y ahora gran amigo, Juan
Estellé,
 que se había empeñado en acercar el mundo de los TEDx a
una zona tan aislada de todo conocimiento y reconocimiento como es Amposta,
territorio comanche de les Terres de l’Ebre. Me dijo que si le ayudaba a
montarlo, porque me había conocido en no sé qué reunión y que le había gustado
mi quehacer. Y yo, encantado, le dije, hombre claro, ya te paso varios nombres de
personas de conozco que son una maravilla. Que no, me dice, que te quiero a ti.
¿Eh?, que poca habilidad tenemos los hombres de ciencias para dar respuestas
concretas. ¡De ponente!

¡Imponente! Aunque llevaba varios años haciendo divulgación y
acercando la acuicultura a diversos estamentos sociales en formato de charlas,
conferencias, jornadas de formación de profesionales y alguna otra locura,
siempre lo había hecho en entornos confortables y controlados.

Pero, cuando me dijo de qué iba eso de un TEDx vi, de inmediato,
que no era ni confortable ni se iba a producir en un entorno controlado. Me dio
un poco de reparo, que me duró, exactamente, los cinco segundos que tardé en
responderle afirmativamente. ¡Prepotente!

La gente con la que compartí ese primer TEDxAmposta me hicieron
darme cuenta que se podía disfrutar siendo un altruista del arte de darse a los
demás a través de la divulgación del conocimiento. Que cuesta muy poco y que se
obtiene mucho a cambio. Bueno eso, y que acababa de leer un artículo de un
antropólogo, David Bainbridge, que con el
grandilocuente título
 “Mide age: A triumph of human evolution” me acabó de convencer de que
era mi momento y que debía darme, abiertamente, a los demás. ¡Como que yo era
el culmen de la evolución… humana, claro!

Empecé a escribir como loco, y me dejé
llevar. Desenterré las notas de las muchas ideas e ilusiones, convencí a
mi 
hermano, ilustrador
maravilloso, de que debíamos “hacer” un libro. Se me hizo cuesta arriba, no por
tiempo, no por disciplina, simplemente porque requería más tiempo y necesitaba
inmediatez. Así que empecé otro 
blog
 y han pasado cinco años.
¡Y como estamos disfrutando, compartiendo!

Están sirviendo para divulgar 25 años de
profesión, la de un biólogo que siente pasión por lo que hace y que visto de
falsa verdad adornada de una verdad falsa. De una engañosa narración de lo
canalla y absurda que es la vida. Un suplicio placentero efecto de
alucinaciones reales. De ligeras dentelladas de pasión acuícola.

El reciente XVICNA ha tenido a bien incluir
una edición especial de mi libro como regalo para los conferenciantes,
colaboradores y responsables de su edición. Que en un congreso científico se
apueste por la divulgación es un cambio significativo en la forma de entender
cómo debemos aproximar el conocimiento a la sociedad.

¡No todos van a ser papers y planes de
desarrollo! Como dice mi colega Alberto.

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