Ciencia por aproximación

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Ilustración: The incredible Susón Aguilera

El
tutor había citado a los padres de Germán a las cinco de la tarde para hablar
del rendimiento académico de su hijo. Les había hecho saber que estaba
preocupado ya que, sin saber exactamente por qué, Germán tenía una actitud
desconcertante en su asignatura, matemáticas.

A
las cinco en punto entraban por la puerta de su despacho. Una sala sencilla de
un instituto medio, de un pueblo medio, de una España media. El profesor empezó
tranquilizándolos, Germán era un alumno excelente, educado, con un
comportamiento ejemplar, considerado con sus compañeros y con los profesores,
proactivo en clase y siempre atento. Se diría que incluso tenía un punto extra
por encima de la media de la clase, pero… eso era precisamente lo que le
preocupaba.

Los
padres le miraron con expresión de no entender absolutamente nada, no por el
hecho de tener quejas de su hijo, jamás se habían producido y sabían que era
buen alumno, ellos se habían preocupado y esforzado por que fuese así. Por lo
tanto, ¿a qué venía ese “pero” ?, ¿por qué se veía tan contrariado a un
profesor con un alumno, digamos, de los que gusta tener en clase?

El
profesor les dijo que no tenía ninguna duda de la capacidad de compresión de su
hijo. Les comentó que estaba convencido que entendía a la perfección las
nociones y que era capaz de asociar perfectamente los enunciados de los
problemas y vislumbrar de inmediato las soluciones, “pero…



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