Con el volcán en la mente

Normalmente dedico unos minutos al día a ver las noticias por la TV, sí a modo antiguo, y especialmente lo estoy haciendo con el seguimiento de las novedades relacionadas con el volcán de La Palma. En aproximadamente media hora de conexiones a corresponsales, literalmente he contado 37 usos del sufijo «mente» en sus alocuciones. Seguramente esta debe ser una técnica de comunicación eficaz que aplican únicamente los periodistas para captar la atención de los que directamente los escuchamos. Realmente no creo que sea la mejor forma de comunicar, aunque desgraciadamente he visto que es repetitiva y que no depende del canal, aunque evidentemente hay alguno que destaca por su uso. Efectivamente hay un efecto de aturdimiento que te impide concentrarte en la noticia, ya que continuamente se pasan todo el rato aludiendo intencionalmente para hacer ver que es absolutamente necesario usar esta terminología. ¿Absolutamente imprescindible?. Principalmente, creo, por que de esta forma se magnífica enormemente la tragedia, y aunque es perfectamente reprochable y completamente inútil su uso, lamentablemente esto no pasa. Afortunadamente he podido comprobar que no es una práctica tan generalizada, ya que raramente es usada por periodistas literalmente mayores, que posiblemente y debido a otra formación no han desarrollado prácticamente este hábito. Es por lo tanto absolutamente criticable que en un periodo tan brevemente comprendido se haga rápidamente uso de esta forma totalmente inadecuada. Creo que es legalmente punible. Pero me queda una duda. ¿Será absolutamente cierto que hay palabras que prácticamente son las que evidentemente deben pronunciar con mayor frecuencia para que directamente se cumpla completamente el cometido esperado? ¿Realmente forma esto parte del manual de la cadena?

Es absolutamente cierto que el párrafo anterior expresa cómo me he sentido.

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