Mensajes para un mundo líquido

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Mis colegas del CRESA han cometido la locura de invitarme para que les hable de lo que hago, pero especialmente para que les comentase cómo hago para gestionar los fracasos y vender resultados negativos. Mi primera sensación fue la de «vaya fama tengo» y la segunda «qué gran oportunidad para reflexionar sobre estos conceptos».

Así que les propuse que, aunque evidentemente hablaríamos de la gestión de los malos resultados, creía más importante que reflexionáramos de cómo adquirir habilidades, nuevas habilidades, para saber como gestionar esta y cualquier otra contrariedad.

Lo que tu quieras, me dijeron. Así que asumí que les interesaba.

Hemos hablado de las dificultades del idioma, no del lingüístico, que también existe, sino del que se usa para entenderse entre científicos y empresarios, entre academia e industria, para ser más genéricos. Del esfuerzo necesario para identificar el canal en la que se emite el mensaje y determinar, con precisión el idioma en el que se expresa la colectividad. Si alineamos ambos mundos y entendemos las necesidades, sé consigue enfocar claramente la actividad hacia el resultado esperado. Reduciendo la probabilidad de un fracaso inesperado.

Continuamos divagando acerca de que, habitualmente, somos demasiado formales en la estructura, y que esto capa nuestra capacidad de improvisar. Si sucede, informamos mal y no acertamos en las decisiones, lo que nos lleva a adentrarnos en el tortuoso terreno que abona el error. Cierto, se que no es académicamente ortodoxo, pero sí que está enfocado, en el canal, que entiende la industria. Es hasta probable que esta capacidad de tomar decisiones en un entorno líquido (VUCA que dicen los expertos) nos determine los resultados. 

Si esto no sucede y entramos en el submundo del sobrediagnóstico, esa tendencia al exceso de análisis recurrente cuando no sabemos gestionar el miedo que existe al riesgo (genial reflexión que tomo prestada de Xavier Marcet) nos vemos abocados a no ser capaces de producir ninguna transferencia, porque el análisis no produce transferencia, sólo manifiesta nuestra incapacidad. Lo que hemos sido capaces de aprender, el esfuerzo realizado hasta el momento, lo transformaremos en lo que nosotros consideramos que tiene valor, dándole la pátina de la verdad, de la nuestra. Y es así por que como lo sabemos hacer, nos quedamos con lo que sabemos hacer, asumiendo que somos, por historia, por derecho, poseedores de la verdad.

El mundo está lleno de serendipias y si no estamos atentos es posible que perdamos el valor extraordinario del aprendizaje a la inversa. Olvidándonos de lo que hacemos y centrándonos en lo que sabemos hacer. Requiere humildad, reflexión, capacidad creativa, atreverse con los nuevos retos y abrirse al mundo de las oportunidades.


Sin saber cómo, esta reflexión nos llevó a que, cuando se dan estos sucesos, estamos muy cerca de ser candidatos a engrosar las listas de la mediocridad. Evitar esta nominación requiera actitud, esfuerzo, ganas de aprender, por supuesto desaprender, porque si no es muy difícil  reaprender. Huir de la autocomplaciencia y tener la humildad de reconocer que tal vez, la colectividad, es mucho más que el individuo.

En este entorno de incertidumbre, en este mundo VUCA, evitando lo complejo no se huye de la mediocridad, sino que se pone de manifiesto. Pero lo peor de todo no es que se manifieste, sino que sea tan potente que arrastre al resto, si la mediocridad se hace colectiva, se firma la sentencia de muerte de la organización.

Exploramos el nuevo mundo y esa extraordinaria capacidad que tenemos de adquirir nuevos talentos para afrontar los nuevos tiempos. Javier Ongay dice que los nuevos tiempos «exigen nuevos talentos«. Esto también pasa en el mundo de la ciencia, obviamente. El talento creativo, el talento operativo, el talento predictivo y, especialmente, el talento directivo. Especialmente ya que si se carecen de las funciones «esenciales» de todo directivo como son la creatividad, la resolución de conflictos y la las relaciones interpersonales, si se carece de empatía, poco puede hacerse para aprender de los resultados negativos e inesperados. 

Finalmente no sumergimos en el mar de la comunicación, de la divulgación y de la responsabilidad que cada cual tiene para con ello, pero esto dará para otro post.

4 comentarios en “Mensajes para un mundo líquido

  1. Hola, Cristobal,
    Em va saber molt greu no poder estar a la xerrada, que veig que sí que va ser força interessant. Potser jo el que diria és que cal sempre intentar posar-se en el lloc d 'altre, que és com dir intentar mirar les coses amb els seus ulls i tenir mooolt clar que mai tens tota la veritat o el coneixement. Si es fa així, el teu coneixement deixa de ser un objectiu únic i passa a ser un mitjà més.
    Espero que poguem parlar en algun moment, però fins aleshores, bons desitjos.

    1. Res a afegir. Una reflexió plena de saviessa. Es clar que trobarem el moment per continuar indagant i qüestionar-nos el que fent i com el fent. Salutacions

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